Chareau ingenió soluciones lógicas para el diseño de muebles, a base de unos componentes básicos que, con ligeras modificaciones, podían adaptarse a diversas necesidades. Armarios roperos, bares, archivadores, pantallas de chimenea y escritorios partían de una misma estructura fundamental. No hacía ningún intento para disimular la función del objeto: los contornos de madera y de metal aparecían tal como eran sin disfraz. Los muebles solían estar hechos con una combinación de hierro forjado y madera. Las maderas -palisandro, mimosa, nogal, sicomoro- eran cálidas y muy pulimentadas, para que destacasen sobre la frialdad y la austeridad del metal. Los soportes de chapa de hierro eran tratados con una ligera pátina e iban atornillados los unos a los otros. La tapicería era de terciopelo, piel de cerdo o, en unas pocas ocasiones, de marta cibelina. Seguramente los muebles de más éxito de Chareau fueron sus lámparas, con las pantallas construidas con láminas de alabastro traslapadas, formando ángulo entre ellas.
Mesa procedente de la LTT (Cia Telefónica Francesa). 1931
